La cábala (La arquitectura de la creación)
La cábala en sí, es un agrupamiento de tradiciones místicas judías, que se fueron confeccionando desde mucho antes de cristo, y que ha sido inspiradora de movimientos filosóficos como el gnosticismo y la numerología pitagórica. Cábala significa en hebreo tradición, también se podría traducir como aceptación o recibir. Es un sistema de interpretación mística y alegórica de la Torá: una serie de textos dónde poder buscar el significado del mundo y de la verdad -los cristianos lo llaman Pentateuco y representa los primeros cinco libros de la biblia cristiana-. El objetivo es interpretar los sentidos ocultos de estos textos, y en ellos encontrar a través de una ardua búsqueda, la revelación o iluminación -llegar a comprender la realidad que nos rodea-. Para los judíos cabalistas, en la mente del ser humano se albergan todos los equivalentes presentes en el universo, y a su vez, el alfabeto contiene el equivalente de la mente humana. Por lo tanto, para los cabalistas el lenguaje del hombre es la descripción de la creación, y la Torá contiene todos los textos para ser interpretados. Hay muchas combinaciones que se pueden dar para crear otros mundos y otras realidades. Para ellos el nombre de Yahvé está formado por todas las letras que componen el alfabeto hebreo y que este a su vez tiene múltiples formas. Dios o Yahvé se sirvió de letras para dar forma al universo a través de sus sephirot. El símbolo clave cabalista, es el árbol de la vida, por lo que, moviéndose a través de las esferas del árbol de la vida, el cabalista puede llegar a ser más consciente de la verdadera naturaleza de la existencia. El Árbol de la cábala es representado en una distribución de 10+1 esferas, sobre tres pilares paralelos; Pilar de la Izquierda o Pilar del Rigor, el Pilar Central o Pilar del equilibrio y el Pilar de la Derecha o Pilar de la Clemencia.
Las esferas reciben el nombre de Sephirot -Sephira en singular- que se traduce como luces maravillosas. Estos sephirot podrían ser interpretados como facetas de la personalidad divina. La esfera más alta Kether simboliza la gloria divina; la más baja Malkuth simboliza el mundo material en el que la luz divina es más tenue y densa. Bajo Kether hay una no-esfera denominada Daat que simboliza el conocimiento colectivo. Esto quiere decir el abismo, el vacío, el punto de inflexión entre la forma o finito y la no-forma o infinito. Alcanzar la esfera de Daat es lograr la unificación con lo divino, por lo tanto, alcanzar la iluminación, el fin para todos los maestros, sabios y místicos. Cada sephira está enumerada habitualmente en el orden en que el rayo de Dios desciende para crear el mundo, que es la misma numeración que es utilizada por la europeizada cábala hermética. En el Árbol de la Cábala también existen varias combinaciones entre las sephira que dan como resultado 3 triángulos:
Triangulo del Amor: Kether + Chokmah + Binah // (1+2+3) – Triangulo que gobierna el Amor y relaciones en la humanidad. Este amor puede verse reflejado en qué Chokmah y Binah son las “sephira amantes”. Triangulo del Éxito: Chesed + Geburah + Tiphareth // (4+5+6) – Triangulo que rige las emociones, las acciones, los sentimientos, el comportamiento, los condicionamientos o criterios. Como también gobierna sobre las cualidades de una persona. Triangulo Inferior: Netzach + Hod + Yesod // (7+8+9) – Triangulo que equilibra la polaridad y gobierna el fluir de la energía de las personas. Rige el autoconocimiento.
Investigar y trabajar la cábala supone un fascinante viaje en el que transforma o mejor dicho amplifica nuestra perspectiva del mundo en el que formamos y de las cosas que lo componen. Revela aspectos de nuestro interior que jamás supimos que podían existir y que afectarán a todos los niveles de nuestra vida. La cábala te enseña simplemente que, si eres capaz por ti mismo de conectarte directamente con el creador, encontrarás tu composición interna. Esa es la meta, cuando se consigue no es necesario guía alguno.