El origen de la Pascua: del Éxodo al cristianismo

El origen de la celebración religiosa de la Pascua se encuentra relatada en el antiguo testamento hebreo –Éxodo-, allí se narra la marcha del pueblo de Israel, que después de cientos de años de esclavitud en tierra egipcia ponían marcha hacia la tierra prometida

Los cristianos, separaron la celebración de la Pascua judía y la cristiana en el primer concilio de Nicea en el año 235 d.C. dónde también definieron los elementos propios de la celebración cristiana. El término Pascua proviene del latín páscae, que a su vez proviene del griego pasjua, una adaptación del hebreo pésaj, que significa paso o salto. En todo este embrollo religioso, hay nuevamente un origen pagano que podemos detectar con facilidad en los simbolismos mismos de la fiesta de Pascua: El conejo y el huevo.

Antes del cristianismo, los pueblos celtas germanos consideraban al conejo el símbolo de la fertilidad, y lo asociaban a la aparición de la primavera, con el renacimiento y/o renovación de la naturaleza después de la época de invierno. El conejo era pues, entre todas las especies, el primer animal en salir de las madrigueras y procrear, debido a su elevada capacidad reproductiva. Uno de los mayores símbolos de la fertilidad femenina, ya que les lleva un periodo de 28 días para gestar y dar a luz a sus cachorros, y 28 días es el ciclo de una lunación. Según las antiguas leyendas, el conejo aparecía el día de pascua con una canasta llena de dulces y huevos coloridos que escondía para que fueran encontrados. Es probablemente aquí donde aparece la tradición de esconder los huevos de Pascua para que los niños lo encuentren. El cristianísimo tomó esta fiesta de las tradiciones paganas, y por eso hoy todavía en muchos lugares del mundo se celebra el día de Mona de Pascua o Lunes de Pascua, simbolizando el fin de la Cuaresma cristiana, es decir, los cuarenta días de ayunas

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