La trampa de la victoria (El culto al vencedor)
¿De qué tratan realmente los juegos de mesa? Los juegos de mesa están basados en la estrategia –lógica o razonamiento-, habilidad –memoria, destreza manual o capacidad deductiva- y el azar. Presumen de ser divertidos ¿Pero lo son realmente? No hay ningún juego que sea divertido, si una de las partes no va a resultar satisfecha. En un juego todas las partes deben divertirse, desde el principio, hasta el final. Si una de ellas resultara lastimada, triste y/o insatisfecha, no estaríamos ante un juego, sino ante una competición regulada a partir de unas reglas ficticias. El estratega, el habilidoso y el azar van a determinar el resultado de la batalla. Un ganador y un perdedor. Entonces, aquí llega la frase mágica del estratega y el habilidoso, el ganador: Hay que saber perder. ¿Cómo puede ser que la diversión esté relacionada con la competición? ¿Cómo puede alguien pasárselo bien viendo a otros que sufren? Porque es el premio del ganador. Reírse del perdedor, por perder.
¿Por qué se distribuyen los juegos desde la mentalidad del competir? A estas alturas probablemente ya sepáis lo que está aquí sucediendo. Los juegos de mesa, no son otra cosa que un producto, catalogado como lúdico –de diversión-, destinado a educar la mentalidad principalmente entre los más pequeños. Porque los juegos de mesa para mayores se han monetizado corporativamente. Es decir, se juega por dinero. ¿Qué novedad, eh? Porque es super divertido ganar dinero. Es lo más divertido cuando eres adulto. El fervor de ganar dinero. ¿Pero cuál es el origen de los juegos de mesa? En la Prehistoria. La mayoría de personas cree que el mundo empezó ayer, y tristemente esa es la norma. Que el ser humano moderno lo creó todo. Pero el made in de los orígenes de todo lo tiene la prehistoria, no el modernismo. El modernismo solo lo ha modernizado, los ha hecho más chulos y extravagantes, con lucecitas de colores. Los han avanzado, es decir, post industrializado. ¿pero cuál es el primer juego que podríamos decir es de mesa? El primer juego de mesa que se tienen registro es el de los dados. ¿Y cuál es el motor de todos los juegos de mesa de la actualidad modernísima? Los dados. Los dados permiten que la gran mayoría de juegos de mesa se lleven a cabo. Es decir, 7000 años después seguimos usando los dados, pero con diferentes paisajes en los que moverse. Si los juegos de cartas como los naipes iban a sustituir los juegos de adivinación –como las cartas del tarot- con los dados sucedería algo similar. De predecir y/o adivinar acontecimientos, al azar de competir por ganar. La ausencia de competición no reniega del reto o de la auto superación, sino del reconocimiento. Que significa ser conocido públicamente. La acción y efecto del resultado del ser conocido por encima de lo que es conocido.
Estos primeros juegos se hayan en las tierras del creciente fértil y cuna de la civilización –Mesopotamia-. Estos juegos al parecer tenían una dinámica sencilla, basada en azar. Estos dados no eran como los actuales, estos estarían fabricados en piezas de diferentes formas y materiales –huesos aplanados, piedras, piezas de madera, caparazones de tortugas-. El juego de mesa más antiguo –con tablero- data del año 5000 a.C. y apareció en el túmulo funerario de Basur Höyük, cerca de la ciudad turca de Siirt en el 2018. Allí se hallaron cuarenta y nueve piedras talladas en formas simples –esféricas, piramidal, oblongas- o más elaboradas –perros y jabalís- y con pinturas –blanco, rojo, azul, verde-. El descubridor lo comparó con una forma antigua del ajedrez.
«También hay dados y tres fichas circulares hechas de concha blanca y rematadas con una piedra redonda negra. Las piezas de nuestro juego aparecieron juntas y en el mismo yacimiento. Es un hallazgo único, un conjunto bastante completo que podría asemejarse al juego del ajedrez. Según la distribución, forma y número de las figuras de piedra, parece ser que el juego se basa en el número cuatro». arqueólogo Haluk Saglamtimur.
Antes de que el Basur Höyük fuera descubierto, se pensó que el juego más antiguo de mesa era el hallado en Egipto: Senet. Al parecer, este juego de mesa se popularizó entre faraones de la primera dinastía -3100 a.C.-. Podemos entender el Senet como un juego de estrategia en el que participan dos jugadores. Cada jugador está en posesión de cinco fichas –cónicas y/o cilíndricas- que son colocadas en la primera fila del tablero –tres filas, 10 casilleros-. El objetivo es avanzar por el tablero, pasando y bloqueando al adversario hasta llegar a la casilla numero 30 –salida-, quién consiga ser el primero en pasar sus fichas por la casilla de salida será el vencedor. Cinco de las casillas son especiales -15, 25, 26, 27, 28 y 29-, unas dan protección ante el bloqueo del enemigo, pero otras incluso pueden hacerte retroceder hasta la casilla numero 1 –muy similar al juego de la Oca-. Otro de los juegos de mesa de la antigüedad hallados incluía canicas, como el juego de Mehen.
También desde la antigüedad tenemos El juego real de Ur, del año 2650 a.C. –primera dinastía Ur-. Podemos entender al juego real como una carrera o persecución –muy similar al parchís o backgammon- entre dos jugadores. Cada jugador posee siete fichas –bajo un color diferenciado del rival- y debe avanzar hasta la meta señalada por el tablero, algunas de las casillas son especiales, como la flor, estando en esa casilla la ficha está protegida de ser devorada por otra ficha rival. Se usaban cuatro dados tetraédricos –como una pirámide- quienes marcaban la tirada -cero podía ser la puntuación mínima y cuatro la máxima-. Estas son las reglas que el investigador Irving Finkel descifró en una tabla de escritura cuneiforme en el museo británico -las reglas establecidas del juego son solo conjeturas-. Todos estos juegos de la antigüedad fueron hallados junto al cuerpo de personajes importantes, como en la tumba del faraón Tutankamón. Una de las cualidades primordiales de estos juegos estratégicos es la intervención del azar –o intervención divina-. Ya que son los dados quienes permiten que el juego progrese de una manera u otra. Ellos determinaran las mejores y peores tiradas que permitirán al jugador avanzar. Por lo tanto podríamos decir que el azar lidera las fichas. El ganador es por destino, en vez de habilidad. El sabio y el ignorante podían competir en igualdad de condiciones. Pues, no importaba lo habilidoso que fueses, si tus tiradas eran flojas. Las reglas eran sencillas, podías ganar sin tan siquiera saber cómo jugar realmente. La estrategia era el aquí y el ahora. Según el diccionario de lengua castellana, el azar es casualidad, un suceso que ocurre debido a la suerte, que es la ausencia de destreza o calculo. ¿Y quién es el inventor de la suerte? El habilidoso. No estaban convencidos de la intervención divina como resolución al destino –probablemente debido a su mala suerte-. El origen etimológico de la palaba azar es árabe –zahr- y su significado original sería flor. Ahora supongo que se podrá entender porque existe el dicho de tener la flor, que es una especie de estar bendecido por algo. En el juego real de Ur, la flor es una casilla especial, pues cuando la ficha cae en ella tiene protección –no puede ser eliminada-, además de conceder al jugador una nueva tirada. Se puede también ver en las esculturas de los dioses mesopotá como estos visten con el mismo símbolo –la flor- en sus muñecas –como si fueran relojes-. Ellos eran quienes portaban la flor, por ende, el azar era un poder divino. Que solo los dioses poseían; ellos determinaban el azar; el destino. Nuestros dioses –sabios- llevan relojes en sus muñecas, pues su poder es el tiempo. La flor sería el símbolo que nosotros entendemos por suerte –trébol o estrella-. En los dados de seis caras, el seis –valor máximo- era representando como una flor –as-.
Estos juegos antiguos no eran resueltos por azar tal y como entendemos hoy –por sorteo-, si no que había una pequeña intervención mortal –pues la ficha debe llegar a la meta antes que el rival- que estaba siendo condicionada por lo divino –suerte-. Para los matemáticos la suerte es un fenómeno oculto –incógnita-, aunque puede ser definido, por lo tanto, la suerte no sería casual, si no causal, faltaría por determinar la causa. Ellos estudian el azar según la teoría de la probabilidad, por medio de estadísticas. Es decir, por conjeturas. Los esotéricos hablan de conexión, en vez de probabilidad. Si visualizabas el número o la tirada que necesitabas, esta se creaba. Lo cierto es que estos juegos ponen a prueba tu paciencia, tolerancia y comprensión. Por ende, podríamos decir que todos estos juegos antiguos fueron creados como métodos educativos, no de entretenimiento. El entretenimiento es un concepto moderno, en el que define aquellas actividades no esenciales. Es decir, que se practican libremente. El acto de mantener la atención fijada a algo de manera voluntaria, con el deseo de hallar el placer, la diversión u ocio. El entretenimiento está relacionado con los juegos de mesa modernos, jugar a ellos es para divertirse. Pero en verdad estos son educadores de competitividad. Por lo tanto, en la competencia está el placer. Entretenerse en competir. Contra más compites, más entretenido estás. Obviamente el resultado no es ese, porque la competencia no produce felicidad –plenitud-, si no que amplifica el estrés, la codicia, la rabia y la arrogancia. Una ilusoria felicidad.