Competidores y adversarios (La fabricación del adversario)

Debido al elevado número de guerras que sucedieron durante la era de Aries, es decir, entre los años 2079 a.C. y 225 d.C. aproximadamente, los juegos de mesa adquirieron un carácter estratégico militar que consistían en proteger a la ciudad o expulsar al enemigo, como el de los romanos llamado Ludus Latrunculorum. Y otros como proteger o capturar al rey, en los juegos germánicos llamados Tafl o el juego hindú Chaturanga –importado de Japón y China-. Todos ellos serían predecesores del juego que conocemos como el ajedrez. Que provendría directamente del juego persa llamado Shatranj –Sha significa rey- en el 700 d.C. La frase jaque-mate proviene del persa sha mat, y su significado sería rey matado. En el castellano fue adaptado como acedrex. En el siglo X, el visir del rey fue sustituido por la reina, y en el siglo XV adquirió todas las habilidades modernas. Por ser la reina la ficha más poderosa del juego, el ajedrez ha sido denominado en numerosas ocasiones como el ajedrez de la reina. Las normas y reglas continuaron evolucionando hasta la introducción de las tablas a principios del siglo XIX. Es decir, cuando se corporizó. Se abrirían escuelas y clubs. Y sería considerado deporte, así, los habilidosos competirían en ligas y campeonatos como jugadores profesionalizados. El destino estaba en manos de uno mismo. La victoria no dependía de ningún dios. Si no de una buena estrategia. El objetivo del juego del ajedrez es apresar al rey del rival y a su vez protegerse de que el rey propio no sea capturado por el enemigo. Para ello dispondrás de un ejército capaz. Allí tendrás a los soldados rasos –peones-, los arqueros –alfiles-, la caballería –caballos-, los cañones –torres- y a Superwoman –la reina-. El juego consiste en planear la mejor estrategia que pueda tumbar a tu rival. Porque es necesario crear un plan para conquistar a tu enemigo, porque así es la vida

¿Pero cuando los juegos de mesa dejaron de ser juegos de emperadores, reyes y generales para ser juegos para los niños? Cuando comenzaron a ser considerados productos de entretenimiento, que sería el significado romántico de distraerse de lo que no es importante. Entonces la repuesta sería: Cuando tuvieron la necesidad de distraer a la sociedad de lo que realmente tenía valor. Si apartas la mirada de algo, esa cosa dejar de existir para ti, si no le prestas atención, no puedes llegar a conocerlo. Pero que tú no conozcas algo, no significa que esto deje de actuar y existir. De esta manera llegó el juego del Terrateniente –The Landlord’s Game- en el año 1904. Este juego fue creado por la americana Elisabeth Magie. Según la diseñadora, su idea a la hora de crear el juego era demostrar los efectos de la especulación económica –tasa-deuda- y sus consecuencias. En él, la diseñadora demostró que los alquileres y ventas beneficiaban a los propietarios –terratenientes-, y a su vez perjudicaba a los inquilinos –consumidor-. Lo irónico de esto, es que en el año 1935 Charles Darrow creó su propia versión del juego llamada Atlantic City, y más adelante vendió su patente del juego a la empresa multinacional Parker Brothers por la suma de 500 dólares. Parker Brothers lo comercializó como Monopoly –también comercializaron con el juego de Risk o Trivial Pursuit-, y para el 1999 habrían llegado a jugar más de 500 millones de personas en el mundo, siendo considerado en el libro del record Guinness. Así es como las empresas multinacionales o corporaciones especulan con las creaciones de otros. Roban ideas, que aplicadas a sus juegos financieros, los hacen millonarios. Pero no las roban, eso está mal visto, si no que la compran, se apropian.

Con su juego, Elisabeth Magie deseaba que los niños pudieran adquirir la idea y el significado de la desigualdad, pero lo que nuestra buena amiga no sabía es que iba a crear una generación de especuladores económicos. ¿Quién si no se iba a parar a jugar a ese juego? Si no fuera por obligación, ningún niño estaría interesado en aprender por libre voluntad los conceptos económicos, por eso más de la mitad de esos 500 millones de jugadores no ha terminado una partida de Monopoly en su vida. Es aburrido. Y solo funcionará en aquellas mentes menudas que han empezado a entender el juego del dinero, y quieren aprender a ganar dinero con él. El Monopoly no es una apología a la igualdad, es un juego de mesa competitivo para aprender a ganar dinero por medio de la especulación, lo cual genera desigualdad. Los jugadores no compiten por ser iguales, lo hacen para desigualarse. Es decir, están pensando constantemente como desigualarse del rival. Es la única manera de vencer. No puedes enseñar igualdad, si el premio es la desigualdad. Eso se llama alimentar, nutrir a la bestia. No puedes pretender enseñar igualdad desde la competencia. Sería como mearse con los pantalones puestos. Para aprender la igualdad, uno tiene que aprender a bajarse los pantalones, eso se llama humildad. Sí, desde la humildad se alcanza la igualdad. ¿Juegos basados en la humildad? ¿Quién se come eso? -aprender a perder serían una forma de humildad para los habilidosos- Si se bajan los pantalones, este no se va a manchar o romper, nadie tendrá que comprar uno de repuesto. Que se caguen todos encima y se diviertan.

A partir del 1978 los juegos de mesa tendrían sus propios premios en Alemania: Spiel des Jahres –el juego de mesa del año-. Los criterios de evaluación serían: 1-Concepto del juego: originalidad y jugabilidad. 2- Estructura de las reglas: composición, claridad y comprensión. 3- Formato: caja o tablero. 4- El diseño: funcionabilidad y acabado. Estos premios tienen el objetivo de promover los juegos de calidad en el mercado alemán –mayores exponentes-. Premios como estos incrementaron la venta y popularidad de juegos como Catán y Dominion. Juegos de estrategia basados en la colonización y conquistas, en el crecimiento económico. Antes de la llegada del nuevo milenio, los creadores de juegos de mesa tenían otros trabajos, pues el beneficio económico no daba como para vivir, y venderlo a una corporación suponía hacer ricos a otros. Entonces en 2009 apareció Kickstarter, que es una plataforma o fundación para obtener financiación económica -con la música, espectáculos, comics, productos digitales, etc.- para proyectos creativos –todo el que financiaba solía recibir una compensación material-. Se creó una comunidad de jugadores, empresarios y creadores en todo el mundo de juegos de mesa. Los juegos comenzaron a producirse en masa – 40% del incremento hasta 2012- , lo que permitió a Kickstarter recaudar más de 1.500 millones de dólares para sus proyectos de la plataforma.

Previous
Previous

La trampa de la victoria (El culto al vencedor)