El estado más elevado de la conciencia (La vida antes de la materia)

Para que uno pueda entender los sueños, primero debe comprender cómo funciona el estado del sueño, ya que no consiste solo en cerrar los ojos y ponerse simplemente a dormir. Según los expertos, para alcanzar el sueño y con ello la posterior recuperación física y mental, hay que pasar por dos estados principales:

las fases no REM o sueño lento y la fase REM o sueño paradójico. Así pues, durante nuestro descanso, la fase no REM se va alternando con el sueño paradójico. Las fases no REM o sueño lento han sido clasificadas en cuatro parámetros:

1- Fase uno u adormecimiento: La entrada al mundo de los sueños o la no entrada, acontece en esta fase ¿Conoces la famosa caída al vacío? 2- Fase dos o sueño ligero: Nuestro cuerpo avanza hacia un estado total de relajación. 3- Fase tres o de transición: Todo aquello que te haya estresado durante el día, comenzará a disolverse en esta fase, por lo que aquí podrían aparecer las primeras imágenes. 4- Fase cuatro o sueño delta: El cuerpo permanece en total estado de relajación. Aquí se definirá la calidad del sueño. Si ha sido reparador o no.

No hay sueños completos, todo y que el cuerpo permanece relajado, la mente sigue interviniendo por medio del disolver el estrés del día vivido. Estas imágenes pueden no tener sentido, pero estarán representando tus miedos, estrés e inseguridades. Al despertar puedes no recordar lo sucedido, pues en teoría ha sido disuelto. La fase REM -rapid eye movement- o sueño paradójico supone la desconexión casi total entre nuestro cerebro y el cuerpo -para evitar que el durmiente resulte herido-, ya que el cerebro sigue muy activo. Los sueños acaecidos en este estado han sido objeto de estudio para grandes científicos, como el suizo Carl Gustav Jung, quien desarrolla un amplio tratado a lo largo de sus obras, donde asegura que en este estado nuestro ser se une a la conciencia colectiva de manera individual. La vibración es tan elevada que el cuerpo no podría soportar semejante alteración. Los conocidos viajes astrales acontecen en este estado REM. La mente viaja más allá de los límites de la densidad del cerebro. La mayoría de estos sueños son de carácter sobrenatural: cataclismos, laberintos, autobuses o trenes, guerras… Los sueños acontecidos en este estado REM son historias totalmente alucinantes, dignas de cualquier guion cinematográfico. Somos el protagonista o coprotagonistas, pero participamos íntegramente en ese sueño. Podemos sentir el miedo, el dolor, el amor, la excitación… en grados idénticos a los de la realidad misma. Es una realidad parecida a cuando recuerdas y a cuando vives, pero eres consciente de que está siendo proyectada. Es como si estuvieras viviendo una película. Así que, en la medida en que hayas trabajado el recuerdo de tus memorias pasadas, conservarás esa memoria en tus estados de sueño REM. Hay una vida mental anterior a la física, pues es la realidad mental la que construye la realidad física. No hay nada que haya podido crearse físicamente si no ha sido proyectado mentalmente con anterioridad.

¿Cuántos seres humanos se han visto influenciados por sus sueños y luego han hecho apología de ellos tras lograrlo? Dios se apareció a Noé en un sueño; allí le dijo que debía construir el arca para poder salvarse de un diluvio próximo que destruiría todo lo que tiene vida. ¿Qué hizo Noé? Construyó el arca que lo salvó a él y a toda su familia. Por medio de un sueño. Los mitos y las historias están plagados de casos como estos. Ciertas entidades se aparecen en sueños o alucinaciones e iluminan al ser, que conserva la memoria una vez despierto. Pero este estado REM no sucede solo cuando estamos durmiendo, pues los antiguos chamanes -y también los más modernos- afirman que, por medio de ese estado, tenían contacto con sus dioses o ancestros mientras estaban despiertos. Utilizaban el peyote o ciertas sustancias sintéticas que les permitían alcanzar ese estado de conciencia del sueño, y también sin ello, solo recreando las condiciones apropiadas del entorno, cuando la mente abandona el cuerpo. Así pues, el estado más elevado de la conciencia es un estado mental superior: un sueño que permite conectar con la memoria colectiva más allá de la proyección física o de la realidad definida.

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