La nostalgia es el sentimiento de momentos pasados, aparentemente finalizados, puesto que no es posible la acción presente para interceder en ellos. Lo recordarás, una y otra vez ¿Por qué no hice esto? ¿Por qué no hice aquello? Seguirá vivo, aunque ilusoriamente. Afectará a tu interno, pues también lo hará en tu vida externa. Lo recordarás tanto, que suplicarás poder olvidar. Y como vives en un programa que te proporciona los recursos necesarios para que eso suceda, cederás al olvido suplantado. Habrás perdido a alguien, por decisión de tu camino. Pues es absurdo mantener el recuerdo de un sentimiento que se ha extinguido. Es vivir una vida ilusoria. La nostalgia se muestra como una experiencia alcanzada, pues no es el dolor de no tener lo que tuve, es poder sentir lo que sentí. Es una meta alcanzada. Si solo amamos a aquellos que nos aman… ¿Qué recompensa tendremos? Estamos programados para amar a nuestra familia y a nuestros amigos. La pérdida de cualquiera de ellos, es la muerte absoluta. Puesto que vivimos no por respiración o latidos, sino que lo hacemos por recuerdos. Los recuerdos que tienen los demás sobre nosotros son los que nos mantienen vivos, nuestra vida eterna estará condicionada por la cantidad de memorias que hayamos podido generar de nosotros mismos. Es decir, que mientras alguien nos recuerde, mientras recordemos a alguien, permanecerá vivo. La nostalgia es el archivo que conserva los momentos más plenos de tu experiencia, en un espacio en el tiempo. Es la recompensa adquirida. Él ahora es la oportunidad de seguir creando unos nuevos. Destruye tu pasado, sí, con ello destruirás los instantes más dolorosos, pero no te olvides de que con ellos se irán los instantes más maravillosos. Revive tu pasado constantemente, así no crearás nada nuevo, y terminarás por ser esclavo de lo que amabas, lo terminarás por odiar. Estarás esperando la muerte. Libera a tu pasado de tu presente. Permítele que sea contigo, ahora, no como un aspecto que una vez sucedió. No hay nada que podamos cambiar. Todo ha sido como debía de ser. Tu padre o madre se tuvo que marchar, no por injusticia divina, sino por ley celestial.