Aquella idea que no debería ser aceptada, será destruida (y por qué reprimimos lo que sentimos)
Vivimos en la sociedad del hemisferio izquierdo dividido, todo aquello que existe va a ser evaluado a partir del mismo. No va a considerar otros factores que no muestren la realidad del ver, tocar y medir, cualquier falso movimiento sobre la realidad que ‘debería’ percibir, con la que ‘podría’ estar sintiendo, pueden condenarle al programa llamado enfermedad mental. Tampoco se le pueden culpar, si alguien está diciendo que un elefante le está hablando, es para hacérselo ver ¿no? Básicamente porque los elefantes no hablan. ¿Cómo van a hacerlo? Y cuando el elefante nos está diciendo que hay que matar a todo aquel que esté a tu alrededor, estamos hablando de una esquizofrenia en mayúsculas ¿verdad? Definitivamente los elefantes no hablan, y si lo hicieran, probablemente no nos sugerirían cometer genocidios.
Hoy, y cada día más, se está descubriendo como las enfermedades de estado clínico vienen debido a un desajuste mental -confusión linea de pensamiento y emoción- de la persona que lo sufre. Es decir, que cualquier dolor que padecemos en el cuerpo, sea de carácter vírico o cancerígeno, lesión o enfermedad en general, es debido a un hecho de carácter emocional -un criterio o patrón adictivo anclado en la mente que se reproduce en el cuerpo-. Cualquier represión o sobre estrés; energía negativa, terminará por reproducir algo de carácter maligno. Como es afuera es adentro, y como es adentro será afuera. No podemos ocultarnos ni de nosotros mismos. Somos nuestra única realidad, la única que podemos crear y destruir. Podemos influenciar a los demás, y que vivan nuestra realidad, pero algo terminará por estropearlos a ellos. Por lo que, la confusión con tu línea de pensamiento -y represión emocional-, ya sea por un trauma no resuelto, o de carácter genético, romperá la percepción sobre la realidad de la persona. ¿Qué es lo que nos lleva a enfermar? No importa el carácter de la enfermedad, si esta es física, mental o emocional, todas son nacidas a partir de las ideas programadas, que han creado criterios. Criterios que nos limitan y reprimen.
Se podría decir que la enfermedad solo es el medio por el cual nuestro ser expresa una limitación o represión que nos hemos impuesto. Todo lo que prohibamos a los demás, lo van a reprimir. Todo lo que te prohíban, lo vas a reprimir. Todo. Así que si amaste a aquel hombre, pero no era el adecuado para ti, por cualquier razón programada, lo vas reprimir. Y al reprimirlo, algo en tu interior que debía salir, se quedará dentro. Y así hemos ido acumulando en nuestro interior represión tras represión, que ha terminado por volvernos locos, por enfermar. Cuando nos reprimen, quiere decir que ‘estamos’ haciendo algo que no ‘deberíamos’ estar haciendo. Y no siempre por seguir haciéndolo, la represión desaparece. Porque cuando te has opuesto a la represión has generado la discordia. Te has tenido que pelear, para poder hacer eso que no ‘deberías’ estar haciendo. No importa con quién estos hayan sido, si tu familia, si tus amigos o la sociedad misma. Si has hecho lo que tú has considerado que deberías estar haciendo por encima de lo que ‘deberías’ estar haciendo; te has peleado, enfadado, discutido, luchado, contra ese entorno que reprime. Da igual si elegiste la selva para vivir, si el ir allí te costó la discordia. Su maldición te acompañará. Porque ellos construyeron tu realidad, la que tienes que destruir o moldear para poder seguir existiendo. Tu vida cambiará, si elegiste represión terminarás por enfermar. Si optaste por la discordia vivirás en guerra -venganza-. Porque siempre habrá alguien intentando reprimir. Porque es como lo hemos aprendido todo, ya sea por represión, o por discordia. Nos han impuesto a todos todo lo que sabemos. ¿Cómo no vamos a reprimir a los demás, de la misma forma que nos reprimen? Nos quitaron nuestra historia, y nos han dado un mundo horrible –una distopía, o mundo imperfecto-, hemos reprimido nuestra historia y hemos creado un mundo de discordia. La represión está acompañada de la aprobación. Es decir, que cuando mamá te dijo que no comieras cosas del suelo, y tú dejaste de hacerlo, con ello vino una aprobación, de otra manera podrías haber enfermado, y habría sido una experiencia. Cuando reprimimos a las personas, les estamos maldiciendo sus experiencias. Eso es el miedo. El miedo no es producido por alguien quien pueda matarte, secuestrarte, violarte,… eso es terror –pánico-, y es un miedo programado. El miedo tiene muchas capas, y se expresa de infinitas maneras. Sea cual sea su expresión siempre es de carácter ilusorio y trabaja de subterfugio. Así que si te dijeron que no fueras a casa de aquel amigo, pero lo hiciste, sin discordia, los harás por ocultación. Sabiendo que terminará por generar discordia. Lo ocultas, porque conoces la guerra que puede desatar. Vivimos en una realidad de represión, discordia y ocultismo. Así que si el tener deseos, ideas o anhelos van a generar represión o discordia. Voy a ocultarlos. Pero al final, termina por desatar una guerra.
Solo los seres superiores comprenden el ocultismo, conocen la batalla del programa del miedo del hemisferio izquierdo conocido como represión y/o discordia. Que son los fundamentos de nuestra realidad: Aquella idea que no debería ser aceptada, será destruida. De esta manera el mundo ha terminado por perderlo todo. Los ocultistas se han dado cuenta de este caos de la realidad existente. Así que han ocultado sus ideas y sentimientos. Los han reservado para tan solo un grupo privado e intimo. Se han vuelto herméticos, para que de esta manera, pudieran mantener su posición. Saben que quién reprime será reprimido. Saben quién mata con hierro, con hierro morirá. Han dejado de reprimir y han detenido la pelea. Han creado una montaña y han ocultado todas sus ideas y sentimientos. Han encontrado el amor. El amor no es alguien queriendo, pensando, viviendo por otra persona… eso es romanticismo, y es un amor programado. Los ocultistas aceptan que hay ciertas personas que no podrían cargar con sus ideas o sentimientos. De tal manera que no podrían aceptar ideas o sentimientos que fueran una carga para ellos. Han descubierto el lado derecho del cerebro. Y han empezado a trabajarlo. Se han empezado a sentir vivos porque se han dado cuenta del juego. Solo los seres superiores tienen la oportunidad de la conciencia sobre la realidad original programada. Han subido el nivel al juego. Ya sea para bien y para mal. Fue el ser superior quién creó la realidad programada, por la que ahora el ser inferior avanza sin pudor. Perdieron su posición. Los ocultistas se han dado cuenta de todo el bucle, han recordado el origen. Y tienen miedo porque no lo pueden compartir, porque el mundo les dice que están equivocados. El demonio o ‘red’ del programa programado los perseguirá. Y es que es gracias a todo ese miedo, que sienten amor. Sienten amor porque ocultan una verdad que en realidad es compartida, solo los separa la conciencia o grado de represión. Saben que se van a morir, así que en un ciclo celestial en el que el ser inferior es el actor principal, ellos deben ser attrezzo. Deben ser esa espada sagrada, o ese bastón mágico, la montaña tranquila, el cáliz de fuego, etc.