Lo que está establecido por encima de lo verdadero (y cómo define quién eres)

Todos hemos deseado tener la habilidad de leer los pensamientos de los demás y tiene sentido el haberlo deseado, ya que vivimos en una sociedad condenada al pensamiento del otro. El criterio libre significa crear problemas, significa salirse de la línea de lo que está establecido, porque lo que está establecido es lo correcto. ¿A caso lo es? Obviamente no lo es, pero la ironía nace del que a pesar que sabemos que lo establecido no es lo correcto, lo seguimos aprobando o aceptando como real. Porque la mayoría lo cree, o debería de hacerlo. Al no poder leer los pensamientos de los demás, estamos desconectados de ellos, no saben lo que pienso, no sé lo que piensan. No sé lo que están pensando, pero tendrían que estar pensando en “esto”, porque es lo establecido.

La gran mayoría de veces no decimos lo que pensamos, lo disfrazamos con bonitas palabras o simplemente no decimos nada. Un hombre debe de alterarse cuando ve a una mujer pasar, sobre todo si está junto a otros hombres. Debe decir algo, para demostrar su virilidad y mostrar al otro, lo hombre que es por desear lo programado. Es decir que si no te ajustas a las situaciones diarias programadas, las personas pensaran mal de ti. Y eso es muy importante, porque si no caes bien a las personas las puertas estarán cerradas. No tendrás amigos, o nadie te querrá. Así que tienes que aprenderte un papel e interpretarlo, para que los demás piensen de ti, lo que deben de pensar. Para que no piensen que eres raro, diferente, que estás loco... que no lo pienses tú, que no lo creas. Las mujeres tienen que maquillarse todos los días, porque… ¿qué pasa cuando una sale un día sin maquillar de casa? Es una mujer que no se cuida o no tiene femenino. Nos hemos creído el criterio único establecido y hemos empezado a juzgar a todo el mundo a partir de esos criterios.

El agravio comparativo entre nuestros semejantes es la ley de la selva, y no por la alegría del poder ser más, si no por el miedo de ser menos. Porque en verdad nos da igual ser primeros o segundos, lo que no queremos es ser los últimos. No queremos ser señalados. Una vez dejas de interpretar el papel establecido entre nuestras sociedades, te acercas a otra rama del juzgar, en la que no es importante lo que los demás piensen de ti -porque solo es una declaración de lo que piensan de sí mismos, condicionada por los criterios sociales-, sino lo que tú piensas sobre ti mismo. Si eres bajito, es porque hay alguien más alto que tú. Y al estar junto a él, es cuando te das cuenta de tu pequeñez, pero ese pensamiento nace solo a partir de que esa persona está junto a ti. Antes de que apareciera tú estabas a tu altura. Y lo sigues estando. La pregunta es ¿Por qué te sientes pequeño? Porque es lógico. ¿Por qué te sientes inferior? Porque lo parezco. Nada es lo que parece. Y lo lógico es ilusorio. No es el otro quién está desafiando con su altura, es uno quién se trastorna por su pequeñez. Debido al criterio establecido de: el pez grande se come al pez pequeño. Lo que uno muestra al importarle lo que piensan de los demás, es que tiene miedo de lo que piensa y cree de sí mismo.

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El constrante olvido (por qué la humanidad ha perdido su memoria)