Chamanismo (La herida del iniciado)
La propagación del paganismo antiguo activó corporaciones como el druidismo. Este neo paganismo, decía que los dioses y diosas de las historias antiguas eran en realidad un componente de psicología simbólica o arquetípica –Rovert Graves, Joseph Campbell, Mircea Eliade exponentes de este movimiento-. Igualmente, la astrología sería reinterpretada hacia una astro psicología de carácter jungiano –por Carl Gustav Jung-. Otro de los rasgos del neo paganismo del New Age es el de enfatizar fuertemente lo femenino. Entender lo femenino no como simplemente la mujer y lo relacionado con su fertilidad, sino como una fundamental raíz arquetípica que trasciende lo humano y conecta los mitos originales. Este movimiento feminista o feminismo sugiere que se acerca una edad de oro de lo femenino, el resurgir de un matriarcado prehistórico que rendía culto a la Gran Diosa Madre –a la Geografía-, y sus diferentes rostros -la joven, la adulta y la anciana-. La investigadora lituana Marija Gimbutas en su libro el lenguaje de la diosa en 1989, expone profundamente como este legado presuntamente matriarcal lideró la vida política y religiosa en la humanidad de la prehistoria. Se apoyaba en la multitud de hallazgos con respecto a estatuillas que representaban a diosas o cuerpos femeninos encontradas en los diferentes monumentos de la prehistoria. Además, la Tierra y la Naturaleza eran aspectos femeninos, como la Luna, que era un arquetipo de fertilidad –ciclos 28 días como la menstruación femenina-, de las emociones –pues supuestamente condicionaba las mareas- y el inconsciente –debido a la doble cara de la Luna: la visible y la oculta-. Motivados todos ellos por la supuesta supresión patriarcal histórica.
Otro de los aspectos que motivó al movimiento New Age, fue la recuperación ideológica de la comunión con la naturaleza, debido al descubrimiento –post colonial- de las últimas tribus indígenas –especialmente en América, África o Australia-, esas que todavía no habían pasado por el proceso civilizatorio. Esas tribus estaban llenas de valores, visiones del mundo y prácticas ritualistas que recordaban al viejo mundo pagano. Apareció el concepto chamán en el vocabulario de la información, y con ello el chamanismo terapéutico. El vocablo chamán es reconocido etimológicamente en historias de peregrinos rusos del siglo XVI, que en sus viajes por Siberia y Mongolia –norte de Asia- tuvieron contacto con las tribus de los tunguses y adquirieron el vocablo. En el idioma de los turco-tunguses el termino chamán –šamánsignifica literalmente quién sabe, y estaba destinado para aquellos que ejercían la medicina. Las acciones llevadas a cabo por estos chamanes, consistían en ingresar a estados mentales insólitos para los rusos peregrinos. La raíz lingüística sha- quiere decir saber. A su vez la palabra šamán es tomada del palí sha men, amana y también del sanscrito ramana –fatiga, esfuerzo-. Por medio del ruso llegó al alemán y de el mismo al inglés –shaman-. En el castellano tiene uso común al termino brujo debido al saber mágico y la capacidad de curar a las personas y predecir eventos. A finales del siglo XIX el político americano Elihu Washburn Hopkins decía esto del término chamán: La palabra chamán es de hecho usada vagamente para casi cualquier doctor brujo salvaje que se pone frenético y tiene comunicación con los espíritus. En su forma original parece ser una corrupción del sánscrito shramana, que indica a un discípulo de Buda y entre los mongoles se convirtió en sinónimo de mago. Con el movimiento New Age, el termino copó las portadas espiritualistas, anunciando un evolucionismo religioso: Chamanismo. Antes que la doctrina fuera establecida, el chamanismo era practicado en todo el mundo antiguo. Los datos más antiguos que preceden apuntan a Siberia como la punta de lanza del chamanismo, donde llegaría gracias a los inmigrantes al nuevo mundo. Esta teoría está sostenida por las pinturas rupestres siberianas -1000 a.C.-, aunque el auge del chamanismo primigenio sería en Asia central –entre los pueblos turco-mongoles, himalayos, ugrofineses y árticos-, como Corea, Japón, India, China, Tíbet, Indochina, América.
Se encuentran citas griegas que datan del siglo V a.C. Narrando la existencia de un chaman nativo griego, que insistía que los cultos dedicados a Dionisio estarían relacionados al chamanismo, como el mito del centauro Quirón, que de hecho sería un chamán, quién tendría su alter ego en el Quetzalcóatl azteca. El chamán era alguien que había tenido una dolencia, sufría de algún tipo de minusvalía –la perdida de vista en países asiáticos y nórdicos era símbolo de haber sido seleccionado por los dioses con la visión.- o simplemente por destino –en la mayoría de civilizaciones paganas han existo dos tipos de liderazgos: los druidas que se ocupaban de aspectos sociales esotéricos pertenecientes al colectivo, y los jefes de tribu, quienes garantizaban la seguridad y protección de la comunidad.- el caso es que estos escogidos habían pasado por una tormentosa situación o iniciación que los había llevado al despertar. Despertar significaba contemplar la realidad tal y como realmente era esta. Una realidad multidimensional espiritual. Según cuenta la leyenda, el centauro Quirón –hijo de Cronos- fue herido de gravedad en la rodilla por la flecha de su amigo Hércules mientras se enfrentaban a un clan de malvados centauros. Tal tara significó una incapacidad para mantener el vínculo con el resto de su clan, los centauros. Fue un accidente, Hércules no quería ni mucho menos dañarlo, ¡Era su amigo! pero el destino requería de él una experiencia que cambiaría su vida, y lo haría diferente al resto de sus congéneres. Al no poder continuar haciendo la vida que seguía, no le quedó más remedio que vivir una vida distinta condicionada por su dolor. Este hecho provocó que Apolo –dios solar- lo apadrinara y lo invistiera de sabiduría –el despertar-. El don que le fue dado, fue el descubrimiento de que el único medio por el cual él podría sanar su herida sería revertirlo en otras personas. Al ayudar a los demás podría ayudarse a sí mismo. Así es como fue que Quirón tuvo a cargo a héroes míticos como el rey Ulises o el Gran rey Aquiles. Dos personalidades completamente distintas. Uno como representante de la lucha y las aventuras, mientras que el otro simbolizando la observación y la prudencia. La educación de Quirón válida para ambos aspectos tan extremos como el de Odiseo y Aquiles muestra de que se trataba la sabiduría que este chamán centauro despertó: sacar una habilidad del interior para que pueda expresarse en el exterior.
El chamán sería un individuo solitario o líder en lo oculto. Ya que, para poder viajar de un mundo a otro mediante un cambio de estado de consciencia, precisaba desligarse de un vínculo de comunidad social –caso Quirón-, sus socios eran los espíritus animales y seres de otras dimensiones. Estos estados de trance eran acaecidos de muy diversas maneras –dependiendo del grupo chamánico- muchos ingerían productos psicodélicos que les provocaba los trances de consciencia y a partir de allí canalizaban la información que se les daba de otros planos. Canalizar significaba transcribir en palabras las diferentes visiones o mensajes que acontecían en esos estados de trance. Pero no cometamos el error de imaginar a estos chamanes como yonkis de las plantas. Este fruto era sagrado, ancestral, y utilizado exclusivamente en casos de necesidad ritualista. Es decir, que esta relación que el chaman tenía con estos mundos no era exclusivo en los momentos de trance, también se hallaba por medio de la meditación y/o reflexión filosófica. Aseguraban que el chamán era capaz de diagnosticar y buscar soluciones al sufrimiento del ser humano, ya sea por medio de una enfermedad física o espiritual. También podían controlar el clima, profetizar, interpretar los sueños, proyectarse astralmente y viajar entre mundos superiores e inferiores. El chamanismo es visto como una religión universal, aunque los especialistas no lo consideran una religión en si misma porque no tienen una figura representativa como Iglesia o Sinagoga, o líder simbológico. Para los chamanes, el mundo visible está impregnado por fuerzas y espíritus invisibles de dimensiones paralelas que coexisten simultáneamente con la nuestra. Así pues, el chamán se dedica a contactar voluntariamente con esta dimensión –oculta de nuestra visión- de la realidad, adaptándola al beneficio humano. Eran seres solitarios, de los que se decía que habitaban en cuevas.