El tiempo atrapado en el espacio (La religión de los monumentos)
Otro factor también determinante para la expansión del New Age sucedió a partir de grupos o sociedades en Inglaterra y Francia. El neo paganismo resurgió a raíz de los hallazgos del monumento megalítico conocido como Stonehenge. El afamado anglicano, William Stukeley allá por el 1700 declaró en sus teorías, que había advertido que el eje formado por el monumento de Stonehenge y la avenida frente al mismo se dirigían hacia donde se alza el sol cuando los días son más largos –solsticio de verano-. Además, añadía que la disposición de aquellos ‘lithos’, obedecía a algún ritual secreto, y que sus constructores, dadas las dimensiones ciclópeas de las piedras, debían de haber sido druidas o incluso gigantes. A los británicos, especialmente, les agradó la idea druidesa –celta- sobre la creación de dichos monumentos –los celtas combatieron ante los romanos, sus invasores- y reivindicaron el papel de estos ‘magos’. Todo el mundo dejó de percibir a estos monumentos como meras piedras arraigadas a la tierra, que no tenían vinculo aparente con su entorno, y empezaron a estudiarlos según su relación con los cuerpos celestes y su posición meridional.
La idea que teníamos sobre la prehistoria empezaba a ponerse en duda, ya que si estos monumentos megalíticos estaban realmente alineados con fenómenos astronómicos, como solsticios o equinoccios, su importancia cobraba unas dimensiones catárticas. Por lo que los creadores de los mismos pasaron a ser gente realmente sabia, divinos arquitectos y astrónomos, que probablemente tuvieron posesión de códigos logísticos, psicológicos y matemáticos, que sobrepasan nuestra comprensión. Con el tiempo, la idea ‘druidesa’ se fue deteriorando, ya que esta hipótesis solo podía ser extrapolada a otros lugares que existían unas condiciones similares como Irlanda, Escocia, Francia, España o Portugal. Pero la abundancia de monumentos neolíticos y la tradición sobre clanes adoradores de ‘la gran madre’ y ‘gigantes’ estaba realmente extendida, y que el megalitismo en sí es un fenómeno expandido por prácticamente todo el mundo –cada día aparece uno nuevo- y siempre sujetos a las mismas tradiciones: montes o túmulos, gigantes, sacerdotisas y druidas adoradores de la madre, huevos sagrados, árbol de la vida, espirales, serpientes o dragones. Diferentes detalles arquitectónicos, pero siempre la misma historia arqueo astronomía. Obviamente no fueron los druidas celtas quienes construyeron tales obras, los británicos utilizaron la idea druídica en un sentido nacionalista, y el nuevo orden druídico fue instaurado. Se apropiaron de todos los monumentos y los ‘reconstruyeron’ a su civilizado parecer. Durante varios milenios, las poblaciones se habían olvidado del significado original de esos dólmenes, gigantescos túmulos o montañas de piedra –arquitectura megalítica-, pues la imagen original se había evaporado en el tiempo, y las historias habían sido reescritas. A partir de este descubrimiento todos los monumentos megalíticos –europeos: Francia e Inglaterra como máximos exponentes- fueron considerados como maravillas arquitectónicas. Se produjo el Megalithic Bussiness o La Megalitomania ¿Los responsables de la creación de estos monumentos? La gran pregunta.
Para el druidismo, fundamentado en creencias celtas, fueron obra de unos semidioses llamados Tuatha de Dannan, para los arqueólogos e historiadores canónicos, fueron obras de clanes inconexos entre sí, -tachando la teoría de arqueo astronómica de William Stukeley o Alexander Thom, entre otros- y para los activistas del New age se trataría de obras creadas a partir de un legado alienígena. Otros movimientos neo platónicos y herméticos también consideran que todos esos monumentos forman parte de un legado ancestral. Una humanidad –quizá gigantes- que precedió a nuestra civilización homo sapiens y practicaba alta tecnología por unos medios que hoy desconocemos. Esta humanidad desapareció debido a un cataclismo universal y pudo haber tenido base en la Antártida. Se le ha llamado Atlántida, Lemuria, Agartha, etc. La nueva religión druida, conocida como neo druidismo, trata de representar por medio de hipótesis como fue la supuesta era de los druidas en la tierra –los supuestos constructores de los templos megalíticos-. Tarea un tanto ardua de concebir, porque los antiguos druidas desaparecieron hace mucho tiempo, y junto a ellos todo su conocimiento, ya que al no disponer, supuestamente, de lenguaje escrito, no hubo registros originales. Solo quedan las evidencias de puño y letra de autores –enemigos- como Julio Cesar en el año 50 a.C. en el libro VI del comentario sobre la guerra gala. En el describe como los druidas se preocupaban por la adoración divina y desempeñaban un papel esencial en la sociedad gala. Se dice que los druidas tenían diferentes papeles en las sociedades celtas. Eran sanadores y médicos, adivinos y astrólogos. ¿Qué sucedió con los druidas auténticos? Todos ellos desaparecieron. Los druidas celtas, los que lideraban a estos grupos dispersos, ya no eran los verdaderos druidas que todo el mundo en Bretaña conoce como ‘Los Tuatha de Dannan’.