La vida antes del nacimiento (El velo del olvido)
Según los teosóficos, el misterio de los acontecimientos sobre la vida fetal ha trascendido los parámetros de nuestra historia, situándolo en el ostracismo, la condena, sí, en ese lugar donde se exilian a los hechos reales que no interesa un reconocimiento público. Aceptar la conciencia en la vida fetal y comprender los preparativos del ser a encarnar, resulta ser la respuesta más asombrosa jamás esperada. Este ser -como todos los encarnados- participa en un proceso llamado rueda karmica en la que el alma se encarna en un nuevo recipiente físico, tras otro, hasta alcanzar la integración de las polaridades o unificación divina. Cada nuevo ser a encarnar se auto asigna una serie de juegos a completar, con diferente tareas, esto puede tomarse vidas, muchas vidas. Todo esto se lleva a cabo con diferentes co-creaciones entre diferentes almas que a su vez están jugando su propio juego. Cuando el nuevo ser llega al mundo exterior trae consigo una historia. Una historia que incluye diferentes memorias pasadas, toda la experiencia en el útero de la madre y el trauma del nacimiento. Estas experiencias han hecho que el ser adquiera una personalidad definida. Con sus primeros pensamientos, sentimientos, miedos y deseos crean una personalidad autoconsciente del sí mismo. Es necesario recordar este pasaje en nuestra historia, ya que básicamente lo hemos olvidado.
No podemos recordar nada de nuestra vida fetal ni el nacimiento, y esto no es casualidad. Existe un líquido llamado amniótico que la madre desprende en el momento del nacimiento, y que provoca la perdida de la memoria del recién nacido. La pérdida de la memoria forma parte de una de las pruebas de la conciencia que el ser de tercera dimensión debe recordar, para así avanzar a una vida en cuarta dimensión. Esta historia no está integrada a nuestra memoria consciente. Es como si fuera un capítulo de una historia que en realidad no va con nosotros. Hemos escuchado a parientes cercanos hablar de ello, y a partir de ahí hemos construido nuestra versión ¿Cuál es la versión real? Según los teosóficos, antes de que el ser encarne en el nuevo recipiente físico permanece en el denominado espacio entre vidas, haciendo los preparativos para el puente de la siguiente vida en la que va encarnar. Cuando ha encarnado en el cuerpo físico, trae consigo heridas emocionales de existencias previas que le permitirán poder ser sanadas en este nuevo viaje. La existencia previa a esta suele influir de manera directa en el propósito o misión del ser encarnado. Durante la gestación otras experiencias se irán reactivando -según las acordadas en los preparativos-. El feto puede percibir y sentir todos los estados afectivos más sutiles y complejos de la madre, reaccionando a ellos de muchas maneras diferentes. El feto permanece en el interior de una bolsa, que a su vez está en el interior de otra bolsa, que es el recipiente de la madre. La madre es la principal y casi única fuente de alimento para el feto en todos los campos, físico, emocional y mental. El cordón unido a la madre hace de enlace entre dos seres que por un tiempo permanecerán como uno. Las emociones o pensamientos que absorba el feto de la madre se harán manifesto una vez que el feto ya este viviendo su periodo de infancia, y más tarde en la adultez acabará explotando y convirtiéndose en emociones y pensamientos propios de ese nuevo adulto. La vida fetal está influenciada por el entorno del ser. Y el entorno de este ser es la madre con sus emociones y pensamientos y todas las personas que están a su alrededor: padre, familiares, amigos, trabajo, etc. Así que de alguna manera la madre es la que debe de ser consciente de que estos sucesos están aconteciendo realmente, para que así de alguna manera pudiera minimizar los efectos de sus propias emociones y pensamientos sobre la vida que está gestando. Una madre consciente guía al feto que está en su útero, es conocedora del viaje por el que va a pasar el nuevo ser, así que está preparada para afrontarlo. Sabiendo que sus pensamientos, sentimientos y sus miedos, el feto los va a proyectar hacia si mismo constantemente. Los secretos conscientes e incluso los secretos inconscientes de la madre no podrán ser escondidos al ser que se está gestando, él lo sabrá todo y también actuará en consecuencia de ello.
Es importante despertar a la conciencia sobre la vida fetal, eso permitirá a la humanidad entender que nunca serán los padres perfectos, es imposible que ni tan si quiera puedan acercase a lograrlo, pero sin lugar a dudas se comprenderá que cada uno de ellos es el padre o madre necesario para ese ser. Ya que juntos le dieron forma. A medida que la experiencia del ser en el vientre va avanzando se produce el proceso que se conoce como densificación del ser. En la que la realidad del nuevo Ego se va imponiendo sobre la vida de los demás egos generándose el conflicto de confusión. Un feto podría sentir perfectamente si el fruto de su existencia hubiera sido por amor, deseado, o el resultado de una manipulación. La relación entre sus dos padres será algo que lo marcará de por vida, porque de alguna manera el ser adoptará uno de los dos papeles que sus padres ejercen, en las próximas relaciones que el niño o la niña puedan llegar a experimentar. La responsabilidad no nace en la necesidad imperiosa de evitar alguna catástrofe al feto, sino de que cada uno de los padres sean ellos mismos, que estudien sus comportamiento y actitudes, que observen sus pensamientos y emociones, que pasen revisión a sus relaciones familiares, románticas y de amistad. Porque el ser que la madre va a traer al mundo será un espejo de todo eso. El uso de la anestesia general durante el parto produce una desconexión con el feto, y hay que tener en cuenta que el ser desde que tiene conciencia ha permanecido unido mental, física y emocionalmente a la madre, esa desconexión provoca una sensación de rechazo y abandono, en la que obliga al ser a soportar toda esa carga a merced de unos desconocidos que lo esperan fuera. El nacimiento supone el abandono del hogar del feto, donde había permanecido toda su vida. Lo que viene ahora es desconocido para él: temperaturas, sonidos, luz, su primera respiración, etc. todo será nuevo para él de un solo plumazo. El dolor que madre e hijo experimentan juntos, será el vínculo que los unirá para siempre. El corte físico del cordón umbilical solo hace referencia a la situación física que el momento precisa, ya que él bebé no puede permitirse estar más tiempo dentro, podría acabar con la vida de ambos. Los otros cordones mental y emocional serán las herramientas que el ego precisará para las próximas etapas de su vida, en las que será su voluntad la de si desprenderse de ellos o no, o sea la propia madre quien finalmente opte por hacerlo. Todo según la experiencia. La conexión con el padre es de una manera distinta, no hay conexión por cordón umbilical físico. La semilla física que plantó sobre el útero de la madre estará basado en las improntas genéticas del ADN paterno, quienes definirán el sexo del niño -Cromosoma 23-. El ser estará conectado mental y emocionalmente al padre, del quién percibirá todos sus deseos, miedos y secretos. Será su principal referencia externa si es un niño, será su primer amor si es una niña. Al no haber esa conexión física, raramente los niños buscarán en él el hogar, pero será quién definirá sus misiones.
Es bien sabido que el nacimiento suele resultar de la experiencia más estresante y traumática de nuestra historia personal. La realidad es que no tenemos un recuerdo nítido de ese momento. Así que por ello no lo contamos como experiencia, porque no hay un registro consciente de ella. No lo sentimos como algo vivido realmente. Es evidente que esa experiencia sucedió para cada uno de nosotros. Lo que pasó fue que en el momento del nacimiento se cerró la puerta del pasado. Es decir, las memorias pasadas, la vida uterina y el nacimiento en sí mismo. Este principio, según los teosóficos, es conocido como el olvido. En la que el ser tiene la oportunidad de comenzar de cero, focalizado en el propósito de su jornada, sin que viejas querellas o frustraciones puedan entorpecer el desarrollo en el recipiente de un nuevo ego. Sin embargo, tal y como está fijado, el pasaje por la matriz despierta las improntas físicas, emocionales y mentales que precisa para su nuevo viaje. Estos permanecerán ocultos en lo que se llamará subconsciente. Esto no significa que los recuerdos estén escondidos en una caja de pandora. Para nada. Cada emoción y pensamiento permanecen activos reaccionando fuertemente ante cualquier situación que evoque algunos de esos recuerdos subconscientes. La ignorancia de ello, te convierte en su esclavo. Reaccionando ante situaciones en la vida de las que no eres capaz de comprender. Destapar el velo del olvido es de valientes y locos, porque una vez que recuerdas, jamás volverás a olvidar. Cierra los ojos e imagina por un instante que estas en el interior del vientre de otra persona, que es tu madre. Recuerda que cargas ya una mochila de existencias previas donde te pudo suceder de todo, además de la misión propia que traes programada. Una nueva experiencia está aconteciendo y con ello un nuevo entorno aparece para el ser. La primera persona que conoces con este nuevo Ego es a mama, más tarde conocerás a papá –bueno, en realidad será a los médicos y matronas-, hermanos, familiares, amigos, etc. La información que traes comienza a mezclarse entre la que está experimentando en esta nueva vida. Las memorias procesan lo que va sucediendo durante la vida fetal, extrapolando los acontecimientos, creando criterios. “Hay que vivir con una armadura para poder sobrevivir ahí” “tengo que ser fuerte” “me voy a rebelar contra todos ellos” “Yo seré más frio que ella, así nadie podrá hacerme daño”, etc. Más tarde, una fuerza desconocida te empujará a deslizarte por un tubo estrecho, incluso utilizarán medios violentos para poder sacarte de ahí. Y encima allí fuera hay ¡LUZ! ruidos diversos y gente desconocida que grita...sin lugar a dudas que el acto de nacer puede convertirse en el momento más terrible de la vida de cualquiera. A partir de ahí se crea la pauta de supervivencia, la lucha por continuar seguir viviendo. Pauta que a lo largo de tu vida se irá repitiendo. No solo frente a cada situación límite que uno tenga que hacer frente, sino que esta se expresará también de manera cotidiana.