Como en tiempos de Babilonia (La industria de la iluminación)

A medida que el movimiento New Age ganó popularidad, la doctrina y las imágenes de los siete rayos se produjeron en una variedad de entornos. Y tal y como sucedería con el resto de ciencias esotéricas, sus productos se pusieron a la venta, acorde a la políticas corporativas. Aparecieron personajes como Doreen Virtue, y se creó un catálogo infinito de juegos de cartas de adivinación como si se trataran cromos de coleccionistas. Las enseñanzas fueron corrompidas. También los inciensos, las velas, los perfumes, las imágenes de buda, de cristo, de la virgen, libros de oraciones, recetas naturales y dietas vegetarianas, símbolos ocultistas, psicoterapias, etc. Las enseñanzas se corporizaron, y comenzaron a producirse en masa y a venderse masivamente.

Si comprabas tal incienso aportaba felicidad a tu casa. Si encendías esa vela aportaba protección a tus seres queridos. Las imágenes de cualquiera de tus lideres religiosos armonizarían tu casa. Si usaba ese perfume en particular atraerías riquezas. Con los libros podrías invocar a los espíritus y a recitar cantos para comunicarte con la jerarquía espiritual. Si seguías esa receta estarías sana y sanarías a los demás. Por supuesto que si eras vegetariano eras un amante de la tierra, por eso tenías que aprender a alimentarte adecuadamente. Si utilizaras ese símbolo en especial podrías atraer el amor. Si acudías a esa terapia hallarías el camino hacia lo divino, y un largo etc. Todo eso lo podías conseguir fácilmente, solo tenías que pagar por ello. Pero cuando has comprado el producto y no funciona, el incienso no te ha dado la felicidad al hogar, un familiar murió a pesar de tener cien velas encendidas. hay que estar constantemente quitando el polvo a las figuras, el perfume ha irritado la piel, las dietas son estrictas como los nazis, incluso con el símbolo tatuado el amor no ha llegado, y las terapias cuestan un riñón. Entonces los iluminados y que están despiertos, te dicen: Que tienes resistencias, y que por ello no ha funcionado. Por lo tanto, habría que comprar inciensos, velas, perfumes, contratar a alguien para que quite el polvo a tus figuras, implantar otros símbolos, y seguir unas determinadas terapias para que esas resistencias desaparezcan. Pero mientras esas resistencias se van, tienes que comprar estos libros para que ángeles, maestros y espíritus te ayuden en el proceso. Un círculo vicioso del que no se tiene escapatoria. El consumo de lo espiritual.

Entonces, de golpe, aparece el amor o se ha sanado tal enfermedad –física, mental, espiritual-. Todo ha sido gracias a esa vela e incienso que compré en el mercado de gitanos, el tatuaje me ha aportado un poder especial, alardearan ante sus amigos: nos conocimos en otra vida, pero como yo era sacerdotisa y él era un campesino no pudimos estar juntos. Lo que pareció ser un tratado para desenmascarar el programa de la ciencia político religiosa, y devolver al hombre hacia un punto de reflexión existencial, pronto las enseñanzas esotéricas empezaron a navegar en corporaciones que estaban dispuestas a explotar el producto espiritual, por medio del consumo a lo espiritual. Una de las características más frecuente de los grupos consumistas espirituales que forman el New Age, es que el conjunto de creencias adoptados – a partir de mitos religiosos y leyendas políticas- rechazan los aspectos más negativos de las mitologías e historias. Se han denominado seres de luz, los destructores de la sombra. Aunque probablemente los recuerdes como los iluminados. Han señalado al culpable de todos los males. El ego. Mientras que han ensalzado a la víctima: El alma. Y sus movimientos giran alrededor a la terapia de luz. El alma está herida por haber vivido durante milenios a la luz de la crueldad, el maltrato, abuso, esclavitud, las etiquetas e injusticias que el ego desatado ha sembrado en la experiencia. Sería la era de la sanación. Sanadores de diferentes partes del mundo amanecieron como Jesús de Nazaret con su mensaje de esperanza, basados en la sanación de esa alma herida. Y tenían su verdugo, los gobiernos y corporaciones –el ego malo-.

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La psicología del new age (La jerarquía de la luz)