La palabra sentir proviene del latín sentire y se define como:
1. tr. Experimentar sensaciones producidas por causas externas o internas.
2. tr. Oír o percibir con el sentido del oído.
La propia palabra genera confusión entre nuestros estudiosos gramaticales, al no tener claro si se trata de un verbo de percepción o de emoción. Por ello, intentan por todos los medios otorgarle un entendimiento racional, un lugar en su diccionario de realidades establecidas a través del lenguaje verbal. El sentir es impredecible porque no nace en el cerebro, no ha sido creado por él. Ha sido nombrado, pero es volátil, mutable, con diversidad de significantes y sin identidad adquirida. Podrías decir mil palabras, pero si no las sintieras, solo estarías recitando y repitiendo. El sentir es el halo o la chispa de la que han hablado todas las tradiciones a lo largo de la historia. Es cuando sentimos; que realmente estamos vivos, lo que confirma nuestra existencia: nuestro corazón late. Sentimos las cosas, por ello podemos pensarlas. Si no sintiéramos el Sol, su calor tocándonos la piel y nublándonos la vista, jamás pensaríamos en él. Si no sintiéramos el dolor, no pensaríamos en cómo curar la herida. Si no sintiéramos que pensamos, seríamos robots. Viviríamos en un mundo sin color, sin música y sin luz. Si no sintiéramos, no podríamos reflexionar, oír, oler, escuchar, hablar y/o tocar. Sabemos que tocamos porque sentimos el contacto. Cuando consideras al corazón, generas sentimientos. Cuando no lo has considerado, los aprendes. En una sociedad regida por el cerebro, que no ha considerado al corazón, los sentimientos han sido programados. Así, nuestras respuestas a todas las preguntas serán buscadas a través del pensar con el cerebro y, a su vez, solo formularemos preguntas que se adapten a nuestro entendimiento racional. Una pregunta racional jamás se conformará con una respuesta que no sea racional. Buscará esa respuesta por medio del idioma programado y sus diccionarios, entre tan solo todas esas palabras. Así pues, cuando sientas que piensas, creerás que piensas que sientes, en lugar de volver a pensar sobre lo sentido. ¡Qué piensas!