El mito de la media naranja (y por qué tu alma gemela te está alejando de ti)
La búsqueda de la alma gemela ha sido el recurso literario de millones de historias nacidas de la imposibilidad y/o lo platónico. La alma gemela es un concepto mitológico, en el que, por ejemplo, un espíritu se divide en dos y se encarna en dos recipientes diferentes, con una misión paralela o conjunta. El encuentro puede ser familiar, de pareja, amistad, social, o rival, cualquier encuentro que estos hubieran pactado, sería de carácter profundo –karmay/o sanador –dharmico-, que producirán una gran influencia en la experiencia del mismo. Así pues, no solo una, sino que muchas almas gemelas -porque todas las almas encarnadas son el resultado de espíritus fragmentados- se encontrarán a lo largo de la experiencia, siempre de carácter divino. La sociedad programada escuchó el mito, y se inventó una historia romántica sobre dos estúpidos que estaban destinados a encontrarse.
¿Encontrarse, para qué? Más allá del deseo prioritario, del formar una familia, existe un anhelo interno por sentirse unido, completo. Ya que hemos nacido divididos, y nos prometieron que algún día encontraríamos a nuestra alma gemela, y volveríamos a estar completos. Y como medias naranjas hemos vivido nuestras vidas. Solo soy nadie, solo en pareja soy fuerte. En realidad, lo que estamos buscando es nuestra otra mitad, la verdadera. De ahí que todas nuestras relaciones íntimas no se ajusten o complementen contigo, al final, hay algo que falla. No importa cuál sea la excusa, esa mitad no estaba hecha para ti. Habrá que buscar otra, o aceptar lo que hay. Quizá no es mi media naranja, pero aquí me siento seguro. Cuando un ser humano pierde un órgano, como un pulmón, por ejemplo, y necesita un trasplante del mismo, este no puede ser cualquiera, y es que en muchos de los casos el pulmón no termina de adaptarse a su nuevo hogar. No puede, no nació para ello. No hay ciertamente un lugar para nuestra otra mitad, que nuestra mitad misma, pero esta fue arrebatada, ocultada e ignorada.
Te dijeron que todo lo que se ve, mide y toca es real. Solo nuestro lado izquierdo del cerebro puede medir, tocar y ver lo que está programado para ser real. Te dijeron en el colegio un montón de chorradas que tuviste que aprender, las tuviste que aprender para ‘ser válido’, porque si no pasabas el examen ibas a ser castigado, no ibas a progresar. Solo nuestro lado izquierdo del cerebro puede racionalizar, evaluar y calcular. Así que te llenaron de ideas basadas en potenciar las cualidades del hemisferio izquierdo de tu cerebro, y con toda esa cadena constante de ideas programas hicieron que la parte de tu cerebro derecho se fuera desvaneciendo, desapareciendo… hasta que la otra mitad se hizo con el poder, y suprimió literalmente las cualidades del hemisferio derecho, tu otra mitad. ¿Cómo hicieron eso? Tan fácil como generar una sociedad de diestros. No es que tus relaciones no encajen, es que las estamos tratando de poner en una posición que no les corresponde. ¿Cómo va a alguien a completarte? El lado izquierdo de nuestro cerebro está lleno de falsas ideologías que siempre lo va a complicar. Y el lado derecho, está ocupado por tu hemisferio derecho, aunque invisible en conciencia, sigue estando ahí. No hay sitio, no hay complemento. Tú lo eres todo. Pero no lo sabes, no te han enseñado a ello