La identidad que heredaste sin darte cuenta.

Desde que éramos muy pequeños, hemos ido absorbiendo todo tipo de comportamientos externos: desde nuestros padres y hermanos, hasta familiares, amigos y tutores. Ellos fueron quienes nos transmitieron lo que hacíamos bien y lo que hacíamos mal, lo que era correcto y lo que no, lo que era bueno para nosotros y lo que era malo. Juzgaron cada una de nuestras actitudes, las cuales terminaron por generar un concepto sobre uno mismo. Si comías más de lo establecido cuando eras pequeño, te llamaban comilón, y, ante la obviedad de la situación, uno generaba el concepto de que era alguien “que comía mucho”. Si llorabas, eras un llorón; si te meabas, un meón. Si fuiste un niño sensible, eras una niña. Por otro lado, si eras una niña atrevida, ningún hombre te iba a amar.

¿Qué concepto tengo sobre mí mismo? Tengo un concepto asignado y determinado por mi nacimiento e infancia, y otro programado por la cultura a la que pertenezco. Si no soy de una determinada manera, no tengo acceso a ciertos niveles de felicidad. Es decir, si no tengo un cuerpo atlético, no puedo ser deportista; si no sé tocar instrumentos, no puedo ser músico; si no tengo una estrella, no puedo ser una figura de élite; si no sé mucho de matemáticas, no puedo ser científico, médico, ni nada por el estilo. Si no tengo ninguna de las aptitudes que la sociedad programada valora como profesiones de élite, pertenezco al ludus empresarial: donde gano dinero y paso el tiempo -mi tiempo, mi vida-. Si no, pertenezco al clan “de los olvidados”, aquellos que se aíslan y mueren en el olvido, esperando la muerte, porque la vida ha perdido significado para ellos. El concepto nace a partir de un criterio. Puedes cambiar el criterio en cualquier momento, y con ello cambia la perspectiva, que es lo que conforma el concepto racional. A pesar de tanta transformación, no has dejado de ser en ningún momento. Lo has sido en todos ellos. Es decir, has sido y eres todos los conceptos que tienes sobre ti mismo. El concepto que tienes sobre ti mismo se crea cuando lo crees. Es al creer todo lo que te han dicho sobre ti y tus posibilidades que ese concepto cobra forma.

Previous
Previous

El Mercado: Las creencias en los productos