La soledad no es aislamiento (la mentira sobre estar solo)

La soledad ha sido entendida como aislamiento. Así pues, contra más solo estés, más aislado te encuentras. Pero… ¿Aislado de qué? ¡Del mundo! Porque la vida se vive hacia afuera. Te han dicho que para pasártelo bien tienes que ir a la calle. Ya sea al cine, al campo o a salir de madrugada. Y por supuesto, que tienes que hacerlo con alguien. Porque esa es la manera programada en la que un ser humano debe de disfrutar. De lo contrario eres un ser huraño y misántropo, que tiene miedo del mundo, o lo que es más divertido: padeces de algún trastorno social, porque no aceptas que la diversión es lo programado. Y como no lo aceptas, y no sabes cómo comunicarlo, porque no te han enseñado esas palabras, terminas por mostrar lo esperado. Vivirás en soledad, y probablemente la disfrutes, pero como no sabes describir la naturaleza de esa sensación, porque no te han enseñado a expresar tus sentimientos, el mundo te contemplara aislado, incluso cuando sepas que no lo estás, porque les han criado para relacionar a la soledad con el aislamiento. No pueden verlo de otra manera, porque no la han vivido. Solo ven y cuentan.

La palabra soledad proviene del latín, solitas, y quiere decir: la cualidad de estar sin nadie más. Significa aprender a estar con uno mismo. La soledad es parte innata de la vida, y es que el nacimiento habla de la soledad del nacido. De la vivencia emocional, mental y física exclusiva e independiente que ese ser va a experimentar a lo largo de toda su vida. Y no sabemos más, porque nadie estaba allí para recordarnos como vivimos dentro del vientre materno y de cómo fue realmente nuestro nacimiento. El único que podría hacerlo soy yo, pero lo he olvidado. La experiencia es individual, en un mundo heredado. Todo lo que vives es exclusivo para ti. Tú eres el único que escucha tus pensamientos, y sabe tus sentimientos. Tú eres el único que siente tu cuerpo, tus dolores o fortalezas. Tú eres el único que recuerda tu historia, tus grandes éxitos, tus mayores fracasos. Aquella humillación, o alegría. Ese dolor o esa revelación. Tú eres el único que vive tu vida, lo demás es ilusorio y momentáneo en el tiempo, sostenido por creencias. En verdad te digo que cuando te aíslas es cuando has dejado de vivir tu vida, cuando lo ilusorio se hace real y el tiempo parece eterno. Cuando las creencias te alejan de la naturaleza individual de tu nacimiento. Pero que tu vida individual sea la soledad, no quiere decir estar solo, y esa es la gran mentira, porque la soledad es el resultado de un proceso colectivo heredado. Es la intervención colectiva lo que permite al individuo la experiencia íntima, la de la soledad. Así es pues que el estar solo no es un estilo de vida, más bien una naturaleza biológica, convertida en estilo, por el miedo que otorga la aventura de la soledad. Porque cuando te realizas desde la soledad, descubres el mundo colectivo que la engloba. Dejas de seguir a las instituciones y su juego programado. Te aíslas de lo establecido, porque estas conectado a la soledad que otorga el vivir en un mundo colectivo-conectado.

Previous
Previous

El constrante olvido (por qué la humanidad ha perdido su memoria)

Next
Next

Poseído por la posesión (por qué lo que tienes te controla)