El equinoccio de primavera (el regreso del Sol en la Geografía)

La semana Santa o Pascua es una festividad cristiana y representa una de las fechas más importante de su calendario litúrgico cristiano, ya que en estas festividades se conmemora el supuesto capítulo de la vida de Jesús, conocido como la pasión, que no es otra cosa que el proceso que llevó al hombre a ser puesto en la cruz, y posterior renacimiento. Así pues, la semana santa se trataría de un periodo de ocho días, comenzando en un Domingo de Ramos, culminando con el Domingo de Resurrección. Según los cristianos católicos esta semana es un tiempo para dedicarse a la oración y reflexionar sobre Jesucristo, pues según estos, Jesús decide tomar el lugar de los hombres y recibir el castigo para liberar a la humanidad del pecado. En este periodo, el católico cumple con diversos actos; como procesiones, la escenificación del drama de la muerte y pasión de cristo, entre otros. Este triduo pascual se ha denominado:

Jueves santo: este sería el día que se celebra la última cena de Jesús de Nazaret con sus discípulos, también la instauración de la eucaristía (el pan y el vino), la orden sacerdotal y el lavatorio de pies. Durante el viernes santo se recuerda la pasión de cristo y el momento de su crucifixión, en este día los fieles católicos guardan ayuno y abstinencia de carne como penitencia. En sábado santo, que es el día que medía entre la muerte y la resurrección. En este día los devotos encienden velas y bendicen el agua a la espera de la resurrección del cristo, que se lleva a cabo en la madrugada del domingo de resurrección. Las fiestas terminan el Domingo de resurrección, tras tres días después de su muerte, siendo este el día de suma alegría para los fieles, puesto que Jesús se apareció ante sus discípulos para traerles la esperanza de una nueva vida, en el reino de los cielos.

Con el día de pascua o domingo de resurrección, también se inicia un periodo conocido como tiempo pascual, que dura cincuenta días, finalizando el domingo de Pentecostés. Según el nuevo testamento, con la Pascua, Dios da a los cristianos la esperanza por la resurrección en una nueva forma de vida. ¿Pero por qué en estas fechas? ¿sucedió realmente la pasión de cristo en los días conocidos como la semana santa? Las religiones se han ido copiando unas a otras desde los tiempos perdidos, como ya se ha podido ver. Y la católica es una experta en ello. La semana santa o día de Pascua es una festividad móvil, cuyo día varia cada año. Esto se debe a que estas fechas no están fijadas siguiendo el calendario civil gregoriano, sino por el año litúrgico, regido por los ciclos lunares. La diferencia entre el calendario civil y el litúrgico, es que el civil empieza el 1 de Enero y termina el 31 de Diciembre, narrando de alguna manera la vida del Sol en el punto vernal de los solsticios. Mientras que el calendario litúrgico no se narra la vida del hombre Jesús, sino el camino que el hijo de dios siguió para la realización de su misión, llegando al punto cumbre en la pasión, muerte, resurrección y glorificación. Siendo este el gran triunfo del cordero. Por lo que, el calendario litúrgico daría comienzo entre Noviembre/Diciembre, preparándose para la llegada del hijo. La Pascua o el día de la resurrección se ubica siempre después de la primera luna llena tras el inicio de la primavera o equinoccio de primavera en el hemisferio norte, y equinoccio de otoño, en el hemisferio sur. De esta manera, la semana santa podría celebrarse entre los días 22 de marzo y 25 de abril según el calendario civil o gregoriano. Por lo tanto, calcular este día es de suma importancia para predecir también las otras fiestas católicas como el Pentecostés –solsticio de verano o la venida del espíritu santo- y la Ascensión, que serían 10 días antes del pentecostés y 40 días después de la resurrección.

El origen de la celebración religiosa de la Pascua se encuentra relatada en el antiguo testamento hebreo –Éxodo-, allí se narra la marcha del pueblo de Israel, que después de cientos de años de esclavitud en tierra egipcia ponían marcha hacia la tierra prometida. Los cristianos, separaron la celebración de la Pascua judía y la cristiana en el primer concilio de Nicea en el año 235 d.C. dónde también definieron los elementos propios de la celebración cristiana. El término Pascua proviene del latín páscae, que a su vez proviene del griego pasjua, una adaptación del hebreo pésaj, que significa paso o salto. En todo este embrollo religioso, hay nuevamente un origen pagano que podemos detectar con facilidad en los simbolismos mismos de la fiesta de Pascua: El conejo y el huevo. Antes del cristianismo, los pueblos celtas germanos consideraban al conejo el símbolo de la fertilidad, y lo asociaban a la aparición de la primavera, con el renacimiento y/o renovación de la naturaleza después de la época de invierno. El conejo era pues, entre todas las especies, el primer animal en salir de las madrigueras y procrear, debido a su elevada capacidad reproductiva. Uno de los mayores símbolos de la fertilidad femenina, ya que les lleva un periodo de 28 días para gestar y dar a luz a sus cachorros, y 28 días es el ciclo de una lunación. Según las antiguas leyendas, el conejo aparecía el día de pascua con una canasta llena de dulces y huevos coloridos que escondía para que fueran encontrados. Es probablemente aquí donde aparece la tradición de esconder los huevos de Pascua para que los niños lo encuentren. El cristianísimo tomó esta fiesta de las tradiciones paganas, y por eso hoy todavía en muchos lugares del mundo se celebra el día de Mona de Pascua o Lunes de Pascua, simbolizando el fin de la Cuaresma cristiana, es decir, los cuarenta días de ayunas.

La Cuaresma conmemora los 40 días que Jesús pasó en el desierto y da comienzo 40 días antes del día de Pascua. En este día de La mona, es una celebración católico-pagana que se conserva actualmente en la zona del mediterráneo. Tradicionalmente, el padrino regala la mona, que es el huevo de pascua, a su ahijado el domingo de Pascua, después de misa. Este alimento sería consumido al día siguiente, es decir, el lunes de pascua. Puesto que la costumbre es de hacer una salida al campo para comerlo en familia. Un festín que también incluye chuletas de cordero, conejo a la brasa, paella, vino, cava o champagne. De esta manera hoy en día las pastelerías compiten por ofrecer al mercado el mejor pastel, tartas, huevos de chocolates, etc. Las formas de estos dulces superan las fronteras de la credibilidad, y tal y como sucede con las navidades, es un día en el que las empresas explotan el comercio de la mercadotecnia, ya no importa el huevo de Pascua, sino que el ahijado tenga su mona y que la comida familiar se lleve a cabo. Que el producto sea vendido. En ningún lugar de las sagradas escrituras o biblia, se menciona nada sobre un conejo o un huevo. Aun así, es una festividad cristiana para conmemorar la esperanza de vida después de la resurrección de Jesús en la semana santa. Los católicos comenzaron a dar uso de esta tradición en consecuencia de la abstinencia que la iglesia católica ordenaba durante la Cuaresma. Durante este periodo, los cristianos no pueden comer carnes, huevos o lácteos. Al terminar la Cuaresma, los fieles se reunían en las iglesias y regalaban huevos decorados con colores y motivos festivos, pues, Jesús había renacido, y la abstinencia se terminaba, había que celebrarlo. La realidad de todas estas historias mitológicas tiene que ver que, con la Pascua, regresa la primavera, los campos recuperan el verdor, las flores de mil colores abundan la vegetación, los animales se reproducen.

No es casual el hecho de que se le asocie un huevo, símbolo de la nueva vida: la fertilidad y las cosechas. Para los celtas germanos, la fiesta de Ostara era la celebración del equinoccio de primavera. También conocido como el festival de los árboles. Este sería el rito de fertilidad que celebraría el nacimiento de la primavera y de la vida. En ese día, los brujos y brujas encendían hogueras nuevas al nacer del sol, tocaban campanas y decoraban huevos cocidos, toda esta costumbre estaba asociada a Eostre –Ostara-, diosa de la fertilidad y de la aurora. Fue adorada en todo el mundo, bajo nombres como el de Afrodita, Venus, Isis, etc. La fiesta de Ostara fue absorbida por el cristianismo y en estas fechas ahora se celebra la pascua. Es curiosa la similitud entre el nombre de la diosa Eostre y Easter –palabra en inglés que significa pascua de resurrección-. El rito de pintar huevos, decorarlos y darlos como ofrenda a la diosa simboliza la fertilidad de la Diosa -geografía- y del Dios -Sol-, símbolo de toda la creación celta. Al decorarlos, se creía que representaban objetos mágicos, por lo que, las personas que daban con ellos, lograrían alcanzar sus objetivos y tendrían éxito en ese año. Además, la leyenda del conejo de Pascua tiene origen con la diosa Eostre. Se cuenta que un gentil conejito le pedía favores a la Diosa y a cambio le regalaba huevos decorados. Eostre se maravilló ante la belleza de los huevos, y sintió tanta alegría que los compartió con la humanidad para que pudieran sentir tal belleza y felicidad. Entonces hizo viajar al conejo por todo el mundo para que este repartiera y regalara los huevos decorados. Así pues, en la época del equinoccio, el conejo viajaba por todo el mundo regalando los huevos. Otro símbolo además de los huevos, son las flores que se regalan y con las cuales se decoran las casas. Entre las flores y hierbas más utilizadas de Ostara están la lavanda, las bellotas, los narcisos, el lirio de pascua, madreselva, romero, violetas, jazmín, rosa, fresa, claveles, junquillo, tulipán, azafrán y violetas.

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