La industria de la salvación (La nueva religión del yo)

El New Age es un movimiento que surgió a mediados del siglo XX, y se refiere a la entrada en la nueva era astrológica -constelación de Acuario-. Así pues, de lo que trata este movimiento es del anunciamiento de la inminente llegada -otros aseguran que ya está aquí-, de la era de Acuario. Según los new ager, en esta era, el ser humano vivirá en un periodo de paz, bienestar, serenidad y armonía. Puesto que habrán dejado atrás la era de Piscis, que habría supuesto 2160 años de conflictos y guerras por las creencias. Las escuelas del New Age se presentan por medio de distintos cultos, corrientes filosóficas y esotéricas, doctrinas ocultistas, ideológicas, terapias de sanación, medicina alternativa, ecologismo, dietas alimenticias, activismo, etc. Las ideas formuladas por sus partidarios suelen estar vinculadas a la exploración espiritual, creencias y/o prácticas místicas orientales, al higienismo civilizado del siglo XX, al chamanismo de los nativos americanos, o a la feminidad sagrada. Ya que en gran parte de estos movimientos se enfoca la adoración sobre la Diosa -femenino- por encima del Dios -masculino-. Esa diosa es Gaia, la Pacha Mama o la Magna Matter –Rea-. Desean experimentar su espiritualidad de una manera que puedan sentirla, por encima del pensar en ella.

Las creencias en general del movimiento New age derivan de tradiciones religiosas y filosóficas judeo-cristianas, también védicas, hinduistas, budistas y otras ancestrales como gnósticas, mazdeistas, herméticas y ocultistas. Buscan una aproximación relativa a la verdad establecida. “Una verdad, pero muchos caminos” o ‘muchos caminos, una montaña’. Para el movimiento, la verdad misma se define por el individuo y su experiencia en ella. Ellos dicen que no son religiosos, sino que son espirituales, y ese eslogan de auto identificación se convirtió en un negocio. Por lo tanto, podríamos decir que el movimiento del New age es generalizado. Está presente en las políticas con las propuestas de nuevos gobiernos organizados –Unión Europea, Naciones Unidas, entre otros-. Está presente en las religiones con la vuelta de Jesús el cristo, o la llegada de un nuevo Mesías judío. También en las ciencias históricas y arqueológicas, están en una constante nueva era de descubrimientos. El pensamiento del New Age es generalmente aceptado desde que en el año 2000 entráramos en un Nuevo Milenio. Y es que justamente con la entrada del nuevo milenio llegó la revolución informática, que cambió el mundo tal y como lo entendíamos. El movimiento del New Age, ha sido y prosigue siendo denominado movimiento porque no es una institución en sí misma -poder descentralizado-. No dispone de unas reglas religiosas definidas o políticas compartidas, ni enseñanzas científicas compatibles. Así que no puede ser definida como Religión, ni Política, ni Ciencia. De esta manera, este movimiento ha derivado en miles de cadenas denominadas “the New Age” pero que en realidad no tienen nada que ver unas con otras. Por ejemplo, el movimiento vegano es una filosofía del New Age, también la psicología transpersonal o el cambio climático son filosofías del New age. Ambas forman parte del movimiento, pero en realidad no tienen nada que ver unas con las otras. Por ejemplo, el movimiento vegano es una filosofía del New Age, también la psicología transpersonal o el cambio climático son filosofías del New age. Ambas forman parte del movimiento, pero en realidad no tienen nada que ver unas con las otras.

Para los cristianos, el New Age representa la vuelta del cristo, obviamente esa vuelta no será bien recibida por la iglesia, pues un nuevo Jesús desbarataría todos los planes que montaron en su nombre. Respecto a esto, El Papa Juan Pablo II advirtió de ello a sus seguidores:

‘Las ideas del New Age a veces se abren camino en la predicación, la catequesis, los congresos y los retiros, y así llegan a influir incluso en los católicos practicantes que tal vez no son conscientes de la incompatibilidad de esas ideas con la fe de la Iglesia.’

Para el movimiento filosófico del New Age, es la era de la redención del hombre y el encuentro con el ser divino que hay en nosotros. Para los ecologistas, es la era de la redención con la naturaleza y la realización del hombre como un ser consciente más entre todos los seres vivos de la naturaleza. Los promotores anuncian el retorno del ocultismo, la hechicería y las supersticiones, que no sería otra cosa que resucitar viejos rituales y creencias ancestrales. Con el desarrollo industrial, y la expansión de la corporación en empresas multinacional; la pérdida de las tradiciones, o la de todo sentido de humanidad, debido al consumismo material globalista, ha llevado a la humanidad a la enfermedad mental-física. Y a un problema real dentro del programa democrático-monetario. Llamado deuda. Que ha provocado una crisis económico-social mundial.

El capitalismo democrático fue responsable de haber educado con la idea de que para ser feliz era necesario poseer y conquistar, disfrazado bajo un eslogan que decía: ‘Contra más compres, más feliz serás’. Muchas personas en el mundo, por ese hecho, se han conformado con la depresión y la tristeza, pues la felicidad es cara. Y el medio para alcanzarla es consecuente de suerte o de haber nacido en el lugar apropiado. A raíz de esta depresión democrática capitalista explotaron todos estos movimientos terapéuticos basados en que la felicidad no se conseguía por medio del comprar, sino a partir del transcender como persona consciente. No importaba cuánto dinero pudieras tener o cuantas cosas pudieras llegar a comprar y poseer, al final del camino el corazón pesaba más que una pluma. Es decir, que no se te iba a valorar por lo que poseías, porque no podías llevarte ninguna pertenencia física allí a dónde fueras tras tu muerte, si no por lo que habías sentido, pensado o vivido mientras estabas en el cuerpo. Este arte terapéutico fue denominado trabajo personal y su foco principal fue la luz y la sombra. O el amor y el miedo, que son las emociones primarias que dan fruto a todas nuestras emociones.

La referencia al movimiento como del New Age, proviene a raíz de las obras de la inglesa Alice Anne Bailey -1880-1949- llamadas: ‘el discipulado de la nueva era’ y ‘la educación en la nueva era’, más tarde ella misma fundaría una asociación con el fin de preparar a la humanidad para un cambio radical. Y tal y como sucedió con el fenómeno sports, el vocablo New Age se tomó en los diccionarios del resto del mundo con la tiranía lingüística industrial anglosajona. Las fuentes de origen que alimentan un movimiento tan amplio como el del New Age son múltiples, cogidas unas de las otras -rozando en casos la idiocia- que probablemente lleven hasta un punto perdido de la historia.

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