Quién tiene tu tiempo tiene tu mente (el calendario crea la percepción)

Para la civilización Maya –según el franciscano español Antonio de Ciudad Real-, el creador del universo –Una gran mente que lo contiene todo, y donde todo vive y está interconectado- se llamaba Hunab ku –el franciscano, supuestamente, inventó el concepto usando un diccionario Maya, para de esta manera convertir a los indígenas del Yucatán al cristianismo-, que significa solo espíritu o el dios único. El único dios abstracto e invisible, creador del mundo, de los dioses, cielo y tierra, y también de los seres humanos –relacionado con Kukulkán-. Hunab ku se manifestaba en forma de ondas. Ondas de información, de sonido, de luz, ondas de frecuencia, de vibración y de pensamiento. Según los mayas, el mundo fue creado, destruido y reconstruido, en al menos tres ocasiones consecutivas: El primer mundo fue creado para los genios, los constructores de ciudades. El segundo mundo fue habitado por una extraña raza humana conocida como Dzolob, que un tiempo después fue también destruida por un diluvio. Y en la tercera ocasión, el creador y formador, pobló el mundo con los mayas, de los que estuvo satisfecho.

Según los códices mayas -los que los escribieron-, Hunab ku enviaba energía a través del sol central del universo denominado Alcione, que a su vez pasaba por nuestro Sol Kinich Ahau –que quiere decir: el Señor del ojo (o rostro) del Sol (Analema), Esposo de Ixchel, la Luna. También es conocido como dios G-. Dicha energía cambiaba todos los días según el sello solar y el tono lunar, además del propio mes lunar y solar. Los mayas contemplaban el tiempo como circular -cíclico en vez de lineal- y que a su vez este era mental. Decían: “Quién tiene tu tiempo tiene tu mente, conectándonos con el tiempo del cosmos, nos conectamos con nuestro propio tiempo y con nuestra naturaleza interna”. Se dedicaron a investigar y estudiar el cosmos, y de llevar la cuenta del tiempo y de sus periodos. Vivir en el aquí y el ahora significaba vincularse con la armonía y la fluidez del universo. Teorizaron o dedujeron que Kinich Ahau orbitaba alrededor de Alcione –en la constelación Pléyades- y que dicho giro tardaba 26.000 años, siendo ese tiempo un día galáctico. También, ese ciclo de 26 mil años se dividió en cinco partes; Amanecer, Plenitud, Tarde, Atardecer, y Anochecer. Diseñaron otros calendarios temporales más pequeños como el año solar Habb -28 meses de 20 días y un mes de 5 días-, el año lunar -13 lunas de 28 días- o el Tzolkin de 260 días, considerado el calendario agrícola sagrado -13 tonos o vibraciones combinados con 20 sellos solares-.

Previous
Previous

El mercado navideño (Cuando la Navidad se volvió consumo)

Next
Next

El tiempo real no es lo que el sol señala (si no lo que las invenciones humanas dicen)